En España no estamos aún muy acostumbrados a visitar a un terapeuta ayurvédico, pero ante la falta de profundización en algunas dolencias por parte de la medicina alopática, cada vez más personas se acercan a la medicina natural en busca de respuestas que puedan profundizar y ahondar en las claves y origen de las enfermedades y patologías que sufren. Acudir a una consulta no es más, que una manera de poder encontrar pautas de vida saludable, alimentación y herramientas que puedan ayudar con un cambio en el estilo de vida a paliar o incluso a eliminar esos síntomas de algo que nos viene molestando o haciendo la vida incómoda.

Se utilizan varias herramientas por parte del terapeuta; el interrogatorio donde hay un intercambio de información por parte del paciente, el exámen visual, auditivo, la toma del pulso, el exámen de jhiva (lengua), las uñas, y otras valoraciones, que ayuden a identificar la constitución doshica y el desequilibrio o vikriti que está sufriendo en este momento nuestro paciente. A partir de un diagnóstico concreto de la pakriti y de lo que ocurre en este momento, el terapeuta ayurvédico pasará a valorar el tratamiento adecuado, como son alimentación, rutinas diarias, herbología y recetas, masajes y tratamiento que nos ayudarán a paliar o eliminar la patología concreta.

Esto requiere un compromiso por parte de nuestro paciente para hacer un cambio en su estilo de vida, voluntad para tomar los remedios que se le indiquen, dejar atrás el pensamiento negativo o rajásico… en definitiva, sin esto, el tratamiento no llegará a ningún sitio y por tanto no veremos los resultados deseados.

Lo importante es que el terapeuta sepa crear un ambiente de confianza dónde el cliente se sienta cómodo para hablar con confianza de los síntomas que le aquejan y le preocupan, para juntos poder arribar a una solución y mejorar su calidad de vida. Ese y no otro es el objetivo de la medicina Ayurveda, la prevención y tener una vida longeva y saludable, personalizada y adaptada a cada persona, teniéndola en cuenta en todo su conjunto, sus costumbres, su manera de pensar y de vivir.

«No todo es bueno para todo el mundo, pero siempre habrá algo bueno para alguien».

              Proverbio ayurvédico.